La Mañana

No era que el tiempo estuviera detenido,
tampoco que los días pasaran sin más,
era la sensación de calma lo que la atraía.
Iba más allá de un momento del año, de la vida, del tiempo;
se estaba convirtiendo en una necesidad.
Ahora el café olía mejor, la brisa de la mañana se sentía más fresca
y el silencio era imperturbable.
Se convirtió en el momento anhelado, y el más especial de todos.